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21/03/2015

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EL DIVORCIO MATRIMONIAL Y LAS SECUELAS QUE SUFREN LOS HIJOS

Chicos que rechazan a sus padres
Cada vez hay más casos en la Justicia

FAMILIAS SEPARADAS:
EL DIVORCIO MATRIMONIAL Y LAS SECUELAS QUE SUFREN LOS HIJOS

Chicos que rechazan a sus padres Cada vez hay más casos en la Justicia Es un trastorno que aparece en los juicios de divorcios. Se lo llama Síndrome de Alienación Parental y es un proceso por el cual uno de los padres "programa" al hijo para que odie al otro sin justificación.
*Georgina Elustondo.* gelustondo@clarin.com

Más de una vez la separación de los padres es un alivio.
Sucede cuando el nivel de agresividad o de indiferencia de una pareja asume un voltaje tal que la distancia entre ese papá y esa mamá que se miran con odio es lo mejor que le puede pasar a un hijo.
Sin embargo, ocurre a veces que ni siquiera el fin de la convivencia logra enfriar las broncas. Y que la ruptura, lejos de arrimar tregua, no sólo agudiza el resentimiento sino dispara la utilización de los hijos como caballitos de batalla contra el ex cónyuge, en una guerra que, en la "destrucción" del otro, incluye la decisión de *desprestigiarlo y atacarlo hasta romper su vínculo con los chicos*.
No es algo nuevo ni excepcional; lo novedoso es que las consecuencias de esa actitud ya tienen nombre:
se llama Síndrome de Alienación Parental (SAP), un trastorno definido hace apenas cinco años por el psiquiatra estadounidense Richard Gardner, muy controvertido por sus opiniones profesionales respecto al abuso.
"Es un proceso por el cual uno de los padres /programa/ al hijo *para que odie al otro progenitor sin justificación*.
Suele ocurrir cuando el progenitor que vive con el niño crea un vínculo de dependencia afectiva y establece con él *un pacto de lealtad inconsciente *que termina destruyendo el vínculo con el otro padre".
En Argentina, el debate por el reconocimiento médico y jurídico de este síndrome es *fuerte y complejo*, pero los expertos reconocen que la problemática existe y que empieza a resonar en los Tribunales de Familia y en los consultorios psicológicos. "Los jueces son renuentes a hablar de síndrome porque es difícil respaldar un diagnóstico tan grave, pero *vemos cada vez más casos*.
En las causas de divorcio contradictorio notamos una tendencia a estimular el alejamiento del hijo del padre no conviviente. Los abogados lo llamamos de otra forma porque hasta los psicólogos que hacen psicodiagnósticos prefieren usar otras palabras para hablar del tema", dice la defensora de Menores María Teresa Porsile de Veltri.
La psicóloga forense Cristina Nudel, experta en familia, coincide: "Vemos bastante seguido este problema porque*estos trastornos están más difundidos*. Es frecuente que los peritos de parte pidan una evaluación psicológica cuando el juez otorga la tenencia a uno de los progenitores y éste termina obstruyendo el vínculo de los hijos con el otro *llenándoles la cabeza*.
Pero yo no suelo hablar de SAP; diagnostico que hay un padre que no puede discriminar al hijo del otro padre y sugiero un trabajo de revinculación con el padre ausente".
También la Defensora de Menores Carolina Paladini reconoce que *la problemática se repite cada vez más *y que los psicólogos, en sus informes, empiezan a hablar del SAP. "Aparece mucho en los incidentes sobre regímenes de visita, cuando los padres involucran a los chicos en la separación y *terminan usándolos como carne de cañón*, generando un juego de alianzas muy jorobado.
Los chicos terminan repitiendo el discurso del padre conviviente como si fueran ellos los que se divorcian. Es tan grave el lugar donde ponen a los chicos que a veces les pido que intenten salir de la escena un minuto para ver lo que están haciendo. No bien logran algún acuerdo el alivio de los chicos es impactante".
La ruptura de una pareja —y el duelo de tantos sueños y proyectos que el fin supone— puede hacer que sus miembros saquen a la luz lo peor de sí. Y lo peor incluye la manipulación de los hijos en beneficio propio.
¿El costo? Altísimo: según los psicólogos, saldar las cuentas adultas sobre el cuero blando de los hijos no sólo es una forma de abuso (sutil, subjetivo, difícil de detectar) sino, también, otra de las caras de la violencia familiar.
"En un chico alienado se pueden desencadenar muchos problemas: dificultades en el desarrollo intelectual y afectivo, depresión, problemas de socialización, trastornos de identidad (hasta puede afectar su identidad sexual), comportamiento hostil, trastornos de memoria y atención, etc.", enumera Nudel. "Es grave cuando uno de los padres, a través de la prédica constante contra el otro ('nos abandonó, no tenemos para comer, quiere otra familia') capta la voluntad del niño y lo manipula hasta lograr que sea él mismo el que diga 'no lo quiero ver'.
Cuando la obstrucción del vínculo es física (se oculta al niño, no se cumple con los horarios pautados) se puede corregir acudiendo a un juez. Pero cuando la acción apunta a que sea el niño quien decida no ver al padre es más difícil de remediar", dice Daniel Rubín, asesor legal de Asociación Nuevos Padres (ANUPA). "En casos de /lavado de cerebro/ claro pedimos un psicodiagnóstico de interacción familiar y sugerimos terapia urgente para los padres. Si no hay cambios hasta se puede cambiar la tenencia, pero es complicado: hubo un caso de tanto /odio/ al otro padre que hubo que buscar una familia sustituta", revela Porsile.
Algunos jueces creen que estas actitudes ceden con el tiempo, que forman parte de las pulseadas típicas de los primeros meses post separación, pero no siempre terminan espontáneamente. "Las medidas judiciales coercitivas (multas por incumplimiento del régimen de visitas, advertencia de cambios en la tenencia) *pueden ser útiles*. Cuando la Justicia pone límites claros los resultados suelen ser notables", dice Rubín.
Porsile también hace hincapié en la importancia de una respuesta urgente: "Una vez que la situación está instalada es difícil de revertir. No termina hasta que los chicos cumplen 21 años y deciden por sí mismos.
La Justicia no debe demorarse porque la ruptura del vínculo filial condena el futuro del chico".
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Signos de alerta t*Las causas "atendibles" * El debate en torno al Síndrome de Alienación Parental recién empieza, pero hay un punto de partida clave:
"Es fundamental detectar si el rechazo del niño obedece a razones válidas (maltrato, abuso, etc.) o si sólo actúa en consonancia con un progenitor por temor, lealtad, mandato o sobreadaptación. Hay que ser muy cautos al evaluar si no hay causas atendibles", subraya la Defensora Porsile de Veltri. "El padre que detecta esta situación *puede hacer una denuncia penal *en la Cámara del Crimen por impedimento de contacto (ley 24.270).
Pero la experiencia indica que no ayuda mucho. Lamentablemente, en estos temas es central la *adultez y la salud emocional *de los padres. Por eso, sin el apoyo de los psicólogos logramos muy poco", reconoce.
Un dato (¿una ironía?): los Tribunales de Familia porteños no tienen psicólogos propios.

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*Papás para siempre * Diana Baccaro dbaccaro@clarin.com
A veces, la separación de los padres provoca un reparto de "roles" en la pareja: uno es el victimario y el otro la víctima que quiere vengarse y despojar al otro de amigos, objetos y hasta del amor de sus hijos.
Conscientemente o no, la "víctima" trata de excluir al "victimario" de la vida de los chicos. Pero la responsabilidad fundamental de los padres separados pasa por *la cooperación de ambos *en la crianza y educación de los hijos. Porque los padres podrán dejar de vivir juntos pero seguirán siendo padres para toda la vida, con todas sus virtudes y defectos. Y de la calidad del diálogo adulto que tengan los mayores, dependerá la calidad de vida de los chicos.
Sábado | 03.09.2005
Fuente: Clarín.com


 
 
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